Reflexión sobre las creencias ante la evaluación del aprendizaje.
Para nosotros los docentes universitarios que enseñamos con el corazón y el sentido común, y que tenemos la oportunidad de formarnos como docentes en nuestras carreras, podemos ver aspectos del proceso E-A que de otra manera no los tomaríamos en cuenta. En mi caso, sobre la evaluación, no le he dado la importancia que merece. Dentro del programa de la asignatura se describe la evaluación como un requisito mas y se hace de la misma manera que se hacia cuando yo estudie. Sin embargo, mostramos algunas innovaciones con respecto a asignaciones adicionales, al introducir nuevas formas de enseñar podemos hacer actividades que le asignamos un valor y forma parte de la evaluación.
En la primera clase, al trabajar con las preguntas sobre nuestras creencias con respecto a la evaluación del aprendizaje, nos dimos cuenta de que lo que pensamos individualmente se corresponde en muchos aspectos a la apreciación que tienen los demás docentes del grupo. También, pude darme cuenta que nos interesamos mas en la enseñanza, algunos le damos un espacio al aprendizaje y no siempre consideramos la evaluación de la misma manera. Ese trabajo en grupo y la lectura posterior nos hizo evidente que aunque hemos avanzado en la plantación, programación y técnicas didácticas; la evaluación no muestra el mismo avance. Por ejemplo, al dar mis clases de Microbiología trato de involucrar mas al estudiante en el proceso y les presento los contenidos de una forma que quede claro la utilidad de los mismos para su practica medica, he realizado cambios en las técnicas didácticas, sin embargo sigo evaluando igual que hace anos.
En la revisión de las literaturas recomendadas he ubicado mi forma de evaluar como de tipo tradicional y conductista. Es decir, la aplicación de exámenes parciales de selección múltiple que es muy tradicional, la asignación de temas para presentación oral y/o escrita, que es también, muy tradicional y con mucha orientación conductista por la forma que las evalúo.